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Dr. Andrey Moreno Torres - Cirujano de Cabeza y Cuello

Hablemos de cáncer de tiroides

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Hablemos de cáncer de tiroides

El cáncer de tiroides es una de las afecciones más comunes en el mundo, sin embargo, suele ser también desatendida y sus síntomas ignorados, lo que deriva en una detección tardía y mayores complicaciones para la salud del paciente.

El cáncer de tiroides es el tercero con mayor incidencia entre las mujeres, después del cáncer de mama y colorectal. En Colombia, en el año 2018 hubo más de 4000 casos nuevos diagnosticados, pero afortunadamente, cuando la enfermedad es detectada en estadios tempranos se puede tratar adecuadamente y el pronóstico es esperanzador.

Aprender a detectar los síntomas y signos que nos da el cuerpo, es fundamental para lograr un desenlace satisfactorio. Si bien se trata de una enfermedad compleja, tiene una elevada tasa de curación cuando se atiende a tiempo y de manera correcta.

¿Qué es la tiroides?

La tiroides es una glándula pequeña con forma de mariposa ubicada en el cuello, debajo y detrás de la llamada manzana de Adán, formada por dos lóbulos separados.

La principal función de la tiroides es producir hormonas (sustancias químicas) esenciales para el desarrollo de muchas funciones diferentes del cuerpo.  La glándula tiroides libera 3 hormonas separadas:

  • Triyodotironina – conocida como T3
  • Tiroxina – conocida como T4
  • Calcitonina

Funciones de la glándula tiroides

Todo en el cuerpo depende de la hormona tiroidea, incluida la digestión, el crecimiento del cabello y uñas, el deseo sexual y la función de los demás órganos y glándulas. Tu cerebro, corazón y metabolismo dependen especialmente de los niveles adecuados de hormona tiroidea para funcionar correctamente.

La tiroides opera en un circuito de retroalimentación con la glándula pituitaria. La pituitaria detecta los niveles de hormona tiroidea que circulan en el torrente sanguíneo y libera, o retarda la liberación, de una hormona llamada hormona estimulante de la

¿Cómo detectar cambios en la tiroides?

Estos son algunos de los signos o cambios en nuestro cuerpo, que podemos monitorear antes de acudir a consulta y que pueden indicar problemas con la glándula tiroides:

  • Un bulto en el cuello, que a veces crece rápidamente
  • Hinchazón en el cuello
  • Dolor en la parte frontal del cuello, a veces subiendo a las orejas
  • Ronquera u otros cambios de voz que no desaparecen
  • Dificultad al tragar
  • Dificultad para respirar
  • Una tos constante que no se debe a un resfriado

Todas las personas pueden practicar regularmente en casa un examen de despistaje. Para realizarlo, toca tu cuello buscando bolitas extrañas y presta atención a los síntomas mencionados anteriormente. Ante cualquier cambio o anormalidad, lo mejor es salir de dudas y consultar con el médico.

La mayoría de los cánceres de tiroides hoy en día son diagnosticados de forma incidental por la realización de estudios como ecografias , tomografías y resonancias de cuello , exámenes solicitados por otras patológias cervicales ,  ademas  son diagnosticados cuando los pacientes acuden a un médico tras percibir nuevos bultos en el cuello (llamados nódulos) y se realiza todo el estudio correspondiente.

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¿Cómo se diagnostica el cáncer de tiroides?

Una vez se han encontrado nódulos, anormalidades y otros signos potenciales que pueden indicar cáncer de tiroides, el cirujano de cabeza y cuello procederá a realizar una serie de pruebas, para confirmar el diagnóstico y determinar el tipo y etapa en que se encuentra la enfermedad. Estos son los pasos comunes para diagnosticar este tipo de cáncer:

  • Un examen clínico
  • Pruebas de sangre: por lo general, las pruebas de sangre incluyen la prueba de la hormona estimulante de la tiroides (TSH), la tiroxina libre (T4 libre) y la prueba de anticuerpos de triyodotironina (T3 libre) para diagnosticar la enfermedad de Hashimoto y Graves, y las pruebas para los niveles de T3 inverso.
  • Pruebas de imágenes: se realizan una variedad de pruebas de imágenes para evaluar aún más el tamaño, la forma y la función de la glándula tiroides. Estas pruebas también analizan nódulos o bultos y evalúan si son sospechosos de cáncer de tiroides y requieren una evaluación adicional. Estas pruebas incluyen la captación de yodo radioactivo, tomografías computarizadas, imágenes de resonancia magnética (MRI) y ultrasonido.
  • Biopsia por aspiración con aguja fina: la biopsia por aspiración con aguja fina (FNA, por sus siglas en inglés) se realiza cuando los nódulos tiroideos se consideran sospechosos y deben analizarse para detectar un posible cáncer de tiroides.
  • Prueba genética: Algunas personas con cáncer medular de tiroides pueden tener cambios genéticos que pueden estar asociados con otros cánceres endocrinos. Tu historial familiar puede hacer que tu médico recomiende pruebas genéticas para buscar genes que aumentan el riesgo de cáncer.

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Planes de tratamiento para el cáncer de tiroides

Dependiendo del tipo y grado del cáncer diagnosticado, tu cirujano de cabeza y cuello determinará el plan de tratamiento adecuado para intentar lograr una recuperación completa. En general, se contemplará una combinación entre cirugía, yodoterapia y radioterapia, para eliminar el cáncer y disminuir las probabilidades de que reaparezca.

Tiroidectomía

La mayoría de las personas con cáncer de tiroides se someten a una cirugía para extirpar la tiroides. Las operaciones utilizadas para tratar el cáncer de tiroides incluyen:

  • Extracción total o de la mayor parte de la tiroides (tiroidectomía)
  • Extracción de ganglios linfáticos en el cuello
  • Extracción de una porción de la tiroides (lobectomía tiroidea

Como toda intervención quirúrgica, la cirugía de tiroides presenta un riesgo de sangrado e infección y también puede ocasionar daños en las glándulas paratiroides, lo que puede llevar a niveles bajos de calcio en tu cuerpo. También existe el riesgo de dañar accidentalmente los nervios conectados a las cuerdas vocales, lo que puede causar parálisis de las cuerdas vocales, ronquera, voz suave o dificultad para respirar.

Terapia de hormona tiroidea

Los pacientes que se someten a una tiroidectomía, deberán consumir medicamentos a base de levotiroxina de por vida, para regular las funciones hormonales de la tiroides. Este medicamento tiene dos beneficios: suministra la hormona faltante que la tiroides produciría normalmente y suprime la producción de la hormona estimulante de la tiroides (TSH) de tu glándula pituitaria.

Yodoterapia o tratamiento de yodo radioactivo (RAI)

Este tipo de tratamiento es comúnmente utilizado después de la cirugía, para eliminar cualquier rastro de células cancerosas. La glándula tiroides absorbe casi todo el yodo del cuerpo, por lo tanto, cuando se ingiere una dosis alta de yodo radiactivo (RAI) – también llamada I-131 – este se acumula en las células tiroideas destruyendo todas las células, incluso las que son cáncer, con poco efecto en el resto de su cuerpo.

Radioterapia externa

La radioterapia también se puede administrar externamente usando una máquina que dirige rayos de alta energía, como rayos X y protones, en puntos precisos de tu cuerpo (radioterapia de haz externo).  Este tratamiento puede ser una opción si el paciente no puede someterse a una cirugía y su cáncer continúa creciendo después del tratamiento con yodo radioactivo. La radioterapia también se puede recomendar después de la cirugía si existe un mayor riesgo de reaparición de los tumores.

¿Cómo afrontar y superar el cáncer?

Sorprendentemente, uno de los desafíos en tu diagnóstico, tratamiento y alivio de los síntomas de la tiroides puede ser elegir correctamente a tu médico y cirujano de cabeza y cuello. El médico adecuado puede hacer toda la diferencia entre una recuperación satisfactoria o un tortuoso camino de tratamiento. Asegúrate sentirte confiado con tu médico y estar en manos de un especialista que se preocupe por tu salud integral.

Cuando un paciente es diagnosticado con un problema de salud crónico, puede ser confuso y aterrador al principio. Es una noticia que te cambia la vida. Por eso, tu mejor oportunidad para superar con éxito este reto de salud, implica involucrarte y ser un defensor de tu propio cuidado de la tiroides.

Además de tratar el cáncer encontrar al cirujano de cabeza y cuello y tratamientos adecuados, es necesario prestar atención a tu salud mental. Mantenerte informado, aprender sobre el padecimiento y controlar el estrés, puede ayudar a afrontar con una mente positiva esta ardua batalla.

Finalmente, estar siempre atento a los cambios y lo que nos dice nuestro cuerpo, es la mejor herramienta para prevenir y tratar cualquier enfermedad. Recuerda que un diagnóstico temprano significa que recibirás a tiempo el tratamiento que te ayudará a vivir mejor. Si te pareció interesante este artículo, déjanos saber en los comentarios si ¿Realizas regularmente un auto examen de tu tiroides?

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