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Dr. Andrey Moreno Torres - Cirujano de Cabeza y Cuello

¿Cómo detectar el cáncer de tiroides?

¿Cómo detectar el cáncer de tiroides?

¿Cómo detectar el cáncer de tiroides?

Conocido por ser bastante común entre los adultos pasados de la mediana edad, el cáncer de tiroides es bastante irónico: es uno de los tipos de cáncer que más fácilmente se pueden curar si se diagnostica a tiempo, pero también es de los tipos de cáncer que menos se diagnostican en su fase inicial. Y en los casos en que se encuentra tempranamente, es como un hallazgo incidental por estudios ecográficos realizados por otros síntomas o patologías no relacionadas con la tiroides.

La tiroides es una glándula tan pequeña pero tan activa, que es difícil que una persona note irregularidades en ella. Pero nuestro cuerpo siempre está enviando pequeñas señales. Solo es cuestión de tener información a la mano y prestarles atención.

Porque sabemos que la mejor defensa es una actitud proactiva, en este espacio queremos ayudarte a detectar si tienes cáncer de tiroides en una etapa temprana. Hablaremos sobre los primeros síntomas del cáncer de tiroides, algunos factores de riesgo y las pruebas que deberías realizarte si sospechas tenerlo. Por último, mencionaremos cómo puede ayudarte un cirujano de cáncer en cabeza y cuello en este proceso.

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Síntomas del cáncer de tiroides

La tiroides es una glándula pequeña, reconocible por su forma de mariposa. Ella esta localizada en la parte inferior del cuello y desde allí segrega hormonas que intervienen en distintos procesos: el uso de la energía, la producción de calor, el consumo de oxígeno, el crecimiento… una tiroides sana interviene en mucho de lo que nos hace estar vivos.

Cuando la tiroides está sana, sus células se regeneran de manera normal y sus funciones se cumplen de forma satisfactoria. Sin embargo, es posible que las células de la tiroides comiencen a mutar. Las células mutadas no se regeneran de forma normal, con lo cual acaban acumulándose y terminan formando tumores, que son el mayor y principal síntoma del cáncer de tiroides.

Ahora bien, aunque los tumores son la mayor señal de alerta que envía nuestro cuerpo para decirnos que estamos desarrollando este cáncer, no es la única. Estos son los primeros síntomas del cáncer de tiroides a los que debemos estar atentos:

Nódulos en el cuello

Un nódulo es una protuberancia pequeña. Cuando los nódulos surgen en la tiroides, son difíciles de detectar con la vista desde afuera, a través de la piel.

La presencia de estos nódulos se sienten primero con irritación, luego dolor y finalmente puede haber casos en que se vuelven palpables con el tacto. Si sospechas de un nódulo en la garganta, acude a un especialista como un endocrino o un cirujano de cuello y cabeza certificado.

Dificultad para deglutir

Los nódulos del cáncer no son fáciles de ver, pero dejan algunas secuelas tras su aparición. Una de ellas es la dificultad para deglutir alimentos sólidos y líquidos. A medida que el nódulo va creciendo hasta formar un tumor, necesita espacio, y la manera que tiene de ganarlo es presionando, otras estructuras cervicales tales como la tráquea o el esófago. Al comprimir este ultimo se presenta la dificultad para el paso de alimentos que casi siempre serán sólidos.

Cambios en la voz

Como hemos dicho, la tiroides se encuentra en la parte anterior del cuello, junto a la tráquea y la laringe. Por lo tanto cualquier tumor que invada estas estructuras o los nervios laríngeos, pueden producir cambios que afecten el sonido de nuestra voz, pueden generar ronquera (disfonía) y cansancio de la misma.

Fallas de respiración y tos constante

Por otra parte, la presión sobre la tráquea también obstaculiza el paso de oxígeno, provocando además irritación, tos y dificultad respiratoria. Si estás empezando a sufrir episodios de tos constante y dificultad para respirar cuando tienes la cabeza en determinada posición, es posible que la salud de tu tiroides esté comenzando a deteriorarse.

Inflamación de los ganglios linfáticos

Los ganglios linfáticos son pequeñas bolitas distribuidas en distintas partes de nuestro cuerpo. Juntos, forman una red llamada sistema linfático, cuya función es protegernos de amenazas como los virus, las infecciones y el cáncer.

El cáncer de tiroides puede expandir sus efectos al sistema linfático, dañando su funcionamiento y llenando de células tumorales. Esto causa que los ganglios linfáticos se hinchen, especialmente los del cuello, que se ubican por debajo de la mandíbula y por encima de las clavículas.

Siempre que encuentres ganglios en el cuello es importante determinar que ellos estén relacionados con un proceso infeccioso y no por la presencia de cáncer.

Pruebas para detectar el cáncer de tiroides

Si con regularidad has notado los síntomas que hemos mencionado antes, es probable que tu salud esté en riesgo y que puedas descubrir si estás desarrollando un cáncer tiroideo. Tú mismo puedes notarlo palpando tu cuello o rastreando los cambios en tu salud.

Ahora bien, aunque la revisión propia es importante, ningún paciente es capaz de diagnosticarse solo y afrontar esta enfermedad. Es necesario que vayas con un médico que haga evaluaciones rastreando síntomas de cáncer en la zona de tu tiroides. Hay distintos procesos de diagnóstico y estos son los más comunes:

Exámenes médicos de rutina

Si en tu familia o en ti mismo has descubierto factores de riesgo del cáncer de tiroides, es necesario que se lo hagas saber a tu médico de cabecera. De esta forma, él podrá examinar la zona buscando señales, remitiendo luego con un especialista de cáncer en cabeza y cuello.

Al menos una vez al año pide a tu médico que busque nódulos en la tiroides y mantenlo informado sobre cambios en tu salud que puedan dar la alerta.

Ecografía

La ecografía es el método de análisis que se ha estandarizado en el mundo para el diagnóstico de patología tiroidea, tiene la ventaja de no usar radiación o punción con agujas. Por eso suele ser el primer tipo de examen que se realiza ante sospecha de cáncer de tiroides o de cualquier alteración de esta glándula.

En este estudio se coloca un transductor frente a la tiroides. Este artefacto envía ondas de sonido que rebotan contra la tiroides, las recoge de regreso y finalmente las envía a una computadora donde son transformadas en imágenes.

Con las imágenes obtenidas se puede determinar si los nódulos son mayormente sólidos o si tienen contenido líquido. Los nódulos líquidos son saludables, mientras que los sólidos pueden presentar cáncer, adicionalmente se valoran otras condiciones ecográficas de las lesiones para definir con mayor certeza si hay o no malignidad.

Exámenes de sangre

Los análisis de sangre no pueden demostrar por sí mismos si los nódulos de la tiroides son cancerosos. Sin embargo, sirven para medir la salud de la tiroides y su funcionamiento.

En este sentido, los exámenes de sangre que se realizan se enfocan en medir los niveles de las hormonas relacionadas con la tiroides como la Tsh, las T3 y T4, o la calcitonina. Niveles altos de TSH pueden ser asociados según la literatura médica a mayor riesgo de cáncer.

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Sobrevida a Cáncer de Tiroides

Para algunas personas, el tema de las tasas de supervivencia al cáncer de tiroides puede ser bastante sensible, pues se trata de las expectativas de vida que tiene cada persona, dependiendo del tipo de cáncer de tiroides y cuán avanzada esté la enfermedad. Sin embargo, creemos que es importante referirnos a esto.

Las tasas de supervivencia son importantes pues permiten crear conciencia: ayudan al paciente y sus familiares a saber sus expectativas y los cuidados que deben tener, y sirve para recordarle a las personas la importancia de hacerse revisiones frecuentes.

Así mismo, es importante recordar que las tasas de supervivencia de cáncer de tiroides se basan en estadísticas, pero estas se fundamentan en datos muy específicos. Es decir, que incluso una persona que reúna ciertas características puede tener un mejor pronóstico. Todo depende de su cuidado, de ponerse en manos de un buen médico y de otros factores.

El cáncer de tiroides se divide en cuatro estadios o etapas, donde I es la mejor en la cual tenemos pacientes menores de 55 años, quien tienen un tumor confinado a la tiroides , no hay evidencia de compromiso a los ganglios ni otros órganos a distancia como el hueso o el pulmón. Y el estadio IV en el cual podemos encontrar pacientes mayores de 55 años con compromiso del tumor a otros órganos del cuello como la traquea , esófago o laringe, compromiso de los ganglios linfáticos y eventualmente otros órganos a distancia.

En este sentido, una persona con cáncer de tiroides puede tener los siguientes porcentajes de tasa de supervivencia a 5 años, dependiendo de la etapa en que se encuentre:

1. Cáncer papilar tiroideo
· Etapa I: casi 100%
· Etapa II: casi 100%
· Etapa III: 93%
· Etapa IV: 51%
2. Cáncer folicular de tiroides
· Etapa I: casi 100%
· Etapa II: casi 100%
· Etapa III: 71%
· Etapa IV: 50%
3. Cáncer medular tiroideo
· Etapa I: casi 100%
· Etapa II: 98%
· Etapa III: 81%
· Etapa IV: 28%

Gammagrafías de yodo radiactivo

Otro método de diagnóstico consiste en administrar (por vía oral) yodo radiactivo I-131 a un paciente. El yodo llegará a la tiroides, y después de unas horas se puede examinar cómo se ha distribuido en ella, a través de una cámara especial que mide la radiación en la glándula.

Este estudio permite determinar las zonas que absorbieron más radiación (nódulos calientes) y las que menos absorbieron (nódulos fríos). Los nódulos fríos pueden asociarse al cáncer en el 15% de los pacientes, pero existe un margen de error en esta prueba. Por tanto, es necesario hacer una biopsia para determinar si los nódulos fríos del estudio son realmente cancerosos.

Biopsia guiada por ecografia

La mejor forma de diagnosticar un cáncer de tiroides es a través de una biopsia. Y esta se debe realizar guiada por ecografía para optimizar su rendimiento.

La biopsia consiste en introducir una aguja hueca y fina guiada por ecografía en la zona del nódulo sospechoso de cáncer, extrayendo células y algo de líquido. La muestra luego es enviada a un laboratorio, donde se evalúa con un microscopio para determinar la presencia de células cancerosas.

¿Cómo puede ayudarle un cirujano de cabeza y cuello?

Como se observa, cuando los cánceres de tiroides son diagnosticados a tiempo, tienen una tasa de supervivencia lo suficientemente alta. Es por eso que insistimos tanto en la importancia de hacer revisiones médicas para descartar nódulos y otras señales de alerta.

Para guiarlo a lo largo de este proceso, es necesario que cuente con el asesoramiento de un médico cirujano de cáncer en cabeza y cuello, especializado en cáncer de tiroides, como es el caso del Dr. Andrey Moreno Torres.

Años de experiencia, formación en cirugía robótica y cirugía de alta complejidad hacen del doctor Andrey Moreno el cirujano calificado para atender a cualquier paciente de cáncer de tiroides. Su criterio es la atención personalizada, enfocada en tratar a cada paciente como un ser humano con una historia y una vida que debe preservarse.

Contáctenos y atenderemos su caso con responsabilidad y profesionalismo.

1 Comentario
  • Gladys

    Muy explicito todo….

    20 abril, 2019 06:04
    respuesta
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